10 of the Best Artworks at Zona Maco 2016

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http://www.artspace.com/magazine/news_events/art-fairs/best-of-zona-maco-2016-53498

DAMIAN ONTIVEROS
Migrant Reenactment (Skull) (2016)
Alfredo Ginocchio (Mexico City)

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“My practice is about art and collaborations,” says Damian Ontiveros, a conceptualist who uses the medium of painting to engage with sensitive communities stricken with violence or political oppression. In his most recent series, the artist has been working as an art teacher at a halfway house in Monterrey devoted to sheltering migrants who come from Guatemala and Honduras, often with nothing but the clothes on their backs, with the intention of illegally crossing into the United States.

A usual stay is three nights, so over that brief time Ontiveros gave his itinerant students an ambitious assignment: to paint a faithful copy of Basquiat’s 1981 Untitled(Skull), now a centerpiece of the Broad Collection. To help them, he broke the painting down into several sections of five layers of color each and projected them onto the canvas, coaching the migrants to paint over the lines and encouraging them to intuitively fill in the gaps, with feeling.

Why Basquiat? Because that artist “embodies a history of transculturalization,” says Ontiveros, because of his immigrant parents and his continual rise across social and economic classes. (The Skull painting had also been exhibited in Monterrey’s MARCO museum in 1990.) The activity was about empowering the migrants through art, he explains. Now their names are written on the back of the canvas; Ontiveros has no idea what happened to them after they left.

Fuente: http://www.artspace.com/magazine

Migrantes se expresan a través del Arte

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Un grupo de migrantes latinoamericanos de tránsito  por la zona metropolitana de Monterrey tuvieron la oportunidad de expresarse a través de una serie de talleres de arte impartidos por el artista regiomontano Damián Ontiveros, que derivó en la exposición No retén. Migración y visibilidad.

La muestra, que se inaugura este viernes 8 de abril a las 19:30 horas en la Casa de la Cultura de Nuevo León con una charla del artista Damián Ontiveros y la curadora Ana Cadena Payton, está integrada por cuatro series denominadas: Paisaje común, IntercambioSueño Latinoamericano y Bandera negra.

Es organizada por el Consejo para la Cultura y las Artes de Nuevo León (Conarte) con el apoyo de la Secretaría de Cultura.

“Es un proyecto incluyente que nos permite realizar un intercambio cultural en un contexto que nos pone sensibles en conceptos como los de ‘Las fronteras’,  ‘La tierra ajena’ y  ‘Los desplazados’, que llevan un cúmulo de vidas  en su maleta”, expresa Eva Trujillo Ramírez, directora de la Casa de la Cultura de Nuevo León.

“El trabajo realizado con los migrantes por Damian Ontiveros lleva a una serie de dibujos y pinturas, videos y mesas de diálogo  que marcan una estela de arte en Nuevo León. Aunque es parte de un problema social, no niega  la esencia melancólica por una patria añorada y la identidad de otra cultura: la necesidad de mostrar una tierra propia  en un país que por momentos niega su propia situación de migrante”, apuntó.

Por su parte el crítico de arte Jorge García Murillo, dijo que esta  exposición se inscribe como prototipo dentro de una de las tendencias del arte contemporáneo llamado del cruce de caminos, del encuentro de diferentes.

“Y aquí es el encuentro entre un discurso meramente plástico o visual y estético con un discurso social que nos habla de una realidad muy dolorosa, que es la de los migrantes”, expresó.

“La exposición nos subraya que hay preguntas que no están resultas: ¿quién es el verdadero migrante? Alguien ha dicho todos somos migrantes, otro que nadie es migrante si tiene unos pies puestos en la tierra nunca serás migrante,  hay otros que dicen que estando sentado eres un migrante, entonces todas estas preguntas nos las sugiere estas obras donde los conceptos muy tradicionales y que están formado parte del paradigma del cuadro bien hecho y bien pintado, aquí todo eso pasa a un segundo termino”, manifestó.

Yo diría- dijo-  que  esta exposición es una muestra de ideas sobre el migrante y de muchas ideas de relacionarnos con el migrante.

En No retén. Migración y visibilidad  Damián Ontiveros trabajó con personas que detienen su paso por el estado para tomar un descanso y refugio en La Casa del Migrante Casanicolas.

“En primera instancia me acerqué a trabajar con migrantes porque quería que alguien que luego de un mes ya no supiéramos donde estaba hiciera una pintura en la Feria de Arte de Zona Maco. Era una reproducción de una pieza de Jean Michel Basquiat, pero luego se fueron dando otras cosas.

“A través del arte uno se aproxima a sí mismo. He visto que la comunidad migrante tiene un gran problema significante, que lo exteriorizan cuando  se les ofrecen las herramientas del arte para manifestarse. La mayoría lo único que hace es huir de un problema económico, político o de violencia, para buscar nuevas soluciones. Al entrar en contacto con la materia plástica ingresan en un estado emocional intenso y se abren. De eso se trata el proyecto”, detalló Damián Ontiveros.

Ana Cadena Payton, curadora de la exposición, enfatiza la poca importancia que tienen los migrantes que pasan por México.

“Los migrantes tienen poca visibilidad. Por eso la muestra requiere diálogo y confianza para lograr un acercamiento a las subjetividades, las problemáticas y, con suerte, a la estética que cada viajero lleva consigo”, expresó.

No retén. Migración y visibilidad tendrá como actividades alternas el taller denominado Paisaje Común, dirigido a migrantes e impartido por Damián Ontiveros, y las mesas de diálogo Percepciones y prejuicios y Corredor humano.

La exposición permanecerá en exhibición hasta el 10 de julio del 2016, en la Casa de la Cultura de Nuevo León, abierta de martes a domingo de las 10:00 a las 18:00 horas. La entrada es libre.

FUENTE: CONARTE

Madres de desaparecidos ganan premio en Suecia… No acuden por falta de recursos

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Bruselas (apro).- El taller de retratos que imparte en Monterrey el artista plástico Damián Ontiveros a familiares de desaparecidos fue seleccionado para participar en el Stockholm Fringe Festival (Stoff), que tendrá lugar del 21 al 25 de octubre próximo en la capital sueca.

Sin embargo, Ontiveros informó a Apro que se vio obligado a declinar la invitación sueca por falta de recursos económicos para poder solventar el viaje a Europa. Así lo comunicó al festival el pasado lunes 21.

El Stoff no asume los gastos de transportación y hospedaje. Su apoyo se limita a difundir el trabajo de los artistas y a pagar la renta de los seis diferentes lugares en los que se presentarán los proyectos invitados (cuyo costo oscila entre 2 mil y 4 mil euros por noche cada sitio).

La invitación a los mexicanos consistía en que un grupo de tres mujeres que participó en el taller de retratos dibujara durante tres horas diarias –los cinco días que dura el festival– los rostros de algunos asistentes, tal como lo ha hecho con los de sus hijos y familiares desaparecidos. Ese ejercicio suele provocar fuertes emociones.

Ontiveros comentó a esta agencia que solicitó el apoyo financiero de la Secretaría de Relaciones Exteriores y del Consejo para la Cultura y las Artes de Nuevo León. Pero la primera institución le contestó que no disponía de fondos y la segunda consideró que su proyecto no tenía impacto social y sólo lo beneficiaba a él, por lo que también le negó ayuda económica.

La embajada de México en Suecia se comprometió a apoyar al artista con 600 euros, pero eso corresponde apenas a 7.5% del presupuesto que él estima necesario para cubrir la totalidad de los gastos (150 mil pesos o casi 8 mil euros), que incluyen la compra de cuatro boletos de avión, el alojamiento y la alimentación durante siete días en Estocolmo, una ciudad cara en Europa.

“Sería terrible que las autoridades mexicanas no vieran el valor del proyecto y no lo apoyaran; sería muy triste”, dijo a Apro el fundador y codirector del Stoff, Adam Potrykus, cuando hace dos semanas se enteró de la posibilidad de que el proyecto mexicano no pudiera acudir a Estocolmo.

Ontiveros intentó en vano vender obra suya para recolectar fondos suficientes y poder realizar el viaje a Suecia. Para el gobierno –explica– es un tema “inconveniente” y para la iniciativa privada es uno “sensible”.

Ahora que declinó la invitación, el artista sólo enviará un video que muestra el trabajo del taller para que sea proyectado durante el festival. “Pero –lamenta– la fuerza del proyecto, el cara a cara con el público, se perderá”.

Visibilizar el problema

Potrykus explicó que “los proyectos artísticos que se presentan en el Stoff reflejan los temas que importan en el mundo. El proyecto de Ontiveros refleja, desde nuestro punto de vista, un asunto importante, interesante y, por supuesto, muy trágico de la realidad de México”.

Continúa: “Es maravillosa la forma en que el proyecto mexicano nos cuenta historias conmovedoras, capaces de transportar a la audiencia muy lejos. La manera de trabajar del taller es fabulosa”. Potrykus consideraba “una fortuna” contar con la presencia de madres mexicanas de desaparecidos en su festival.

El taller de retratos fue creado por Ontiveros con el apoyo de Jesús González, integrante de la organización civil Fuerzas unidas por nuestros desaparecidos en Nuevo León (Fundenl).

En 2012, Ontiveros ya había realizado un taller con esposas e hijos de soldados, a quienes considera una nueva clase vulnerable a la violencia a la que se debe ofrecer apoyo.

Inspirado en el proyecto de Fundenl, Bordando por la Paz (pañuelos bordados con textos y dibujos dedicados a desaparecidos y otras víctimas de la violencia en México), el taller comenzó con 12 participantes poco antes de la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa la noche del 26 al 27 de septiembre de 2014.

“Fue una desafortunada coincidencia”, señala el artista.

El objetivo del taller, narra, fue desde el principio crear una plataforma para visibilizar el problema de los desaparecidos y, en paralelo, mostrar el trabajo resultante en festivales internacionales de video experimental para “tratar de avergonzar a los políticos mexicanos de la tragedia que está ocurriendo en México y que es su culpa”.

Pero también Ontiveros se planteó el taller como un espacio para generar, a través de las artes plásticas, un momento de “catarsis y depuración” que ayudara emocionalmente a los familiares de los desaparecidos. En el fondo, la idea, explica Ontiveros, es conformar “pequeñas comunidades” que “fracturen los elementos naturales de dominación del poder: la violencia, la pobreza, la educación”.

“No soy activista, pero me parece muy doloroso e injusto permitir que estas cosas (las desapariciones) sigan sucediendo. No he tenido la desgracia de tener un desaparecido en mi familia, pero como ciudadano me siento en el deber de visibilizar el problema: veo que hay una gran separación entre aquellos que ya les pasó algo y a quienes todavía no”, declara el artista plástico.

Catarsis

En el taller las mujeres recibieron un curso básico de dibujo, en donde aprendieron a identificar los elementos del retrato. Dibujaron los rostros de sus hijos “cientos de veces” con papel calca, refiere Ontiveros, y luego tomaron un curso de creación literaria con el escritor regiomontano Paulino Ordoñez, tras lo cual pudieron añadir texto a sus obras.

Ontiveros creó una animación, en el que encimó a las bocas de los desaparecidos retratados las de sus familiares, que narran los recuerdos que tienen de ellos pero en tiempo presente, como si nunca hubieran partido.

El taller –que duró en total dos meses con sesiones semanales de dos horas– finalizó en un acto artístico titulado Son: microespacios de estética comunitaria, que se celebró el 11 de diciembre en la Galería Alternativa Once de Monterrey.

Durante ese evento se expuso el trabajo del taller y las cinco participantes que quedaron del grupo inicial de 12 dibujaron ahí mismo, cara a cara, los rostros del público, a quienes después regalaban sus retratos.

El evento causó gran emoción. “Fue tremendo, muy energético. Hubo mucha empatía con el público. Acabamos abrazados y llorando”, recuerda Ontiveros.

Las imágenes de esa presentación fueron las que impactaron a Potrykus, quien enfatiza que el tema de los derechos humanos ha sido siempre una preocupación de su festival.

El Stoff –cuya primera edición se celebró en 2010 y que recibe subvenciones de la ciudad y del gobierno federal—es un festival que estimula los trabajos innovadores y experimentales, especialmente en teatro, performance e instalación.

Potrykus expone que el festival suele jugar un papel político por el simple hecho de que muchas de las obras que se presentan son de ese corte. “Creo que es importante llevar esas problemáticas a la luz pública”, dice.

–¿En Suecia están al tanto de la crisis de derechos humanos que vive México?

–No somos expertos de los que pasa en su país. Sabemos lo que sucede a través de los medios de comunicación. Pero consideramos que las historias que narra Ontiveros en su proyecto son muy conmovedoras y emotivas. El proyecto es lo suficientemente bueno para haber sido seleccionado entre los cientos que nos llegaron provenientes de 53 países”.

 

FUENTE: Revista Proceso